27-07-08 Tablas de Daimiel: paraÃso de las limÃcolas
El mal estado actual del P.N. de las Tablas de Daimiel, con una superficie encharcada mÃnima, está transformando lo poco que queda del parque en un auténtico paraÃso para las aves limÃcolas que se van a alimentar de sus fangos descubiertos. Un efecto paradójico de un ecosistema casi muerto que ya no posee prácticamente ninguno de los valores por los que fue declarado Parque Nacional. Si para los amantes de las Tablas su visita actual es una tremenda decepción, para los amantes de las aves es un auténtico deleite: en apenas 1 hora cerca del anochecer pudimos identificar más de 40 especies distintas, entre ellas algunas tan poco comunes en estos pagos como la Espátula Común o la Aguja Colinegra. Las joyas de una inolvidable hora de ornitologÃa fueron, además, el Avetorillo Común, el Rascón Europeo, el centenar largo de Canasteras, el Chorlitejo Chico, AndarrÃos Chico y Bastardo, Archibebe Común, Abejaruco, Carraca, Pito Real, Gorriones Morunos y Molineros y los siempre espectaculares y bellÃsimos Bigotudos, una especialidad de este espacio tan maltratado que rara vez defrauda. El broche de oro, inesperado y pocas veces avistado, fue un maravilloso ejemplar de Torcecuello, ave cada vez más escasa y que tendremos que aprender a valorar. La moraleja de la historia es que, poco a poco, el parque está dejando de ser un espacio acuático para convertirse en una amalgama de laguna, dehesa y seca estepa donde las joyas ya no son los patos y las garzas, sino las aves limÃcolas, las gangas, los alcaravanes y los sisones.





