28-12-09 Imágenes de las últimas riadas en Ciudad Real
Tal y como sucedió 13 años atrás, la provincia de Ciudad Real se ha visto azotada por una serie de lluvias de carácter torrencial que ha inundado vegas, desbordado ríos, llenado pantanos que aparecían casi vacíos y cortado carreteras y caminos. La diferencia es que este fenómeno se ha producido en apenas 4 días, y que, a fecha de hoy, una semana después de su comienzo, la lluvia no ha dejado ni deja de caer.
Esta imagen fue tomada el día 24 de diciembre a mediodía en el Pantano de la Vega del Jabalón. Fue la primera sorpresa que tuvimos, pues el sábado anterior el límite de las aguas se encontraba apenas a 200 metros del viejo puente de la carretera de Granátula a Aldea del Rey. Aquí hay una imágen del pantano en el mes de Agosto. Se aprecia el bajo nivel de las aguas y al fondo el viejo puente de la carretera y el nuevo por encima.
La misma tarde del día 24 de diciembre, apenas 3 horas después, el agua había subido casi 1 metro y amenazaba con sepultar el viejo puente. Como se puede apreciar en la siguiente imagen, tomada el día 25 por la tarde, el viejo puente había desaparecido, y el pantano había alcanzado su máximo nivel.
Las dimensiones que este fenómeno comenzaba a adquirir se empezaron a notar la misma mañana del día 24 de diciembre en otros puntos del Campo de Calatrava, como se aprecia en las siguientes fotografías tomadas en las cercanías de la depuradora de Aldea del Rey y en la Garganta del Moral.
Pero lo que no nos podíamos imaginar era lo que vimos por la tarde en Calzada de Calatrava y en las inmediaciones del Campo de Mudela. La primera imagen es de las inundaciones de Calzada. Se aprecia una casa de labor, a la izquierda, con el agua cerca del tejado.
La carretera de Calzada a Aldea del Rey había ejercido de presa en el discurrir de varios arroyos que convergen en la población, cortando diversos accesos e inundando seriamente diversas parcelas en el extrarradio. Minutos más tarde pudimos acceder a las inmediaciones de la Encomienda de Mudela para disfrutar de un espectáculo que, a esas alturas y visto lo visto, nos pareció verdaderamente increíble.
Esta imagen se corresponde con el río Fresneda totalmente desbordado. Habitualmente, en el mejor de los casos, el más bello de los ríos de Sierra Morena apenas si tiene 10 o 15 metros de cauce. La tarde del 24 el río superaba los 200 metros en alguno de sus tramos. La imagen siguiente es del mismo tramo del río en la tarde del día 25. Se aprecia con claridad el viejo cauce a la derecha y la zona objeto de la inundación.
Pero el verdadero espectáculo lo encontramos en la Hoz de Valverde, apenas unos kilómetros más adelante. La primera toma es del puente sobre la carretera ejerciendo de embudo frente al inmenso caudal que llevaba el río Fresneda.
En aquel punto las aguas llevaban una velocidad endemoniada, aguas bravas como las que sólo podemos encontrar en zonas de alta montaña. La siguiente imagen, tomada desde el mismo puente, muestra la fuerza del río y el impresionante caudal que transportaba.
Para hacernos una idea de lo que fluía bajo nuestros pies, viene a continuación una fotografía del mismo tramo del Fresneda tomada 2 inviernos atrás. Comparando las 2 tomas podemos distinguir la espectacular crecida del río y la bellísima vegetación de la garganta, la cual podemos dar ya por perdida.
La inmensa fuerza del Fresneda se dirigía aguas abajo, hacia las hoces del Fresneda, de Río Frío y del Jándula. Nos preguntábamos esa misma tarde que sería de esos formidables parajes de Sierra Morena. Hoy, 28 de diciembre, ya lo sabemos, pues ha desaparecido el puente que unía Mestanza con San Lorenzo de Calatrava. Seguro que el próximo día que nos acerquemos por allí nos encontraremos un paisaje totalmente irreconocible.
Las últimas imágenes son de las otras consequiencias de la riada. El pantano del Fresneda (en Los Mirones) completamente desbordado. Se entiende ahora el porqué del inmenso caudal del río en su paso por el Campo de Mudela.
Carreteras cortadas, como esta que une la población de Pozuelo de Calatrava y el Santuario de la Virgen de los Santos, anegada por el río Jabalón.
Cultivos también anegados, como este en las inmediaciones de la Encomienda de Cervera.
Y expectación, mucha expectación, por parte de propios y extraños ante el descomunal espectáculo de la naturaleza en toda su plenitud.
Ahora sólo cabe aguardar a que las lluvias pasen y comenzar a analizar el porqué de esto. Temo por las consecuencias económicas y ecológicas de la riada, pero mi temor es mayor cuando me pongo a pensar en si habremos aprendido de esta nueva lección de la naturaleza o en si nos empecinaremos en seguir por el camino de siempre. Filósofos y religiosos de todas las partes del mundo habían puesto al hombre por encima de todas las cosas, ¿cuándo nos daremos cuenta de que la naturaleza está muy por encima de nosotros?
Me tomo la licencia de incluir un interesante artículo que viene al caso y que por su elevada carga didáctica puede ilustrar mucho mejor que yo lo que ha y está ocurriendo con las inundaciones en la provincia de Ciudad Real. Confío que no le moleste al autor del mismo su publicación en esta web, siendo su nombre el citado al pie de esta página.
“Estimados amigos,
En relación con las inundaciones que hemos sufrido estos últimos días en la provincia de Ciudad Real, CRDiario y otros medios de comunicación se han hecho eco de una serie de afirmaciones falsas. Por ello, les agradecería que incluyan el presente mensaje en la sección de “Opinión” de sus respectivos medios o en cualquier otra que estimen conveniente.
Concretamente, me refiero a las denuncias de algún político y alguna asociación de agricultores, en el sentido de que los daños ocasionados por las inundaciones son responsabilidad de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, por no haberse realizado el trabajo de “limpieza de cauces”.
Muy al contrario de lo afirmado por las fuentes arriba mencionadas, los cursos fluviales de la provincia de Ciudad Real, como casi todos los españoles, sufren periódicamente las mal llamadas “limpiezas de cauces”. Este término es un eufemismo que se adopta para no precisar que estas obras consisten en canalizaciones, rectificaciones y dragado de los cursos fluviales. Pues bien, todos los cursos fluviales de la provincia de Ciudad Real están canalizados, rectificados y dragados. Resulta extremadamente difícil encontrar algún tramo fluvial, por corto que sea, que no lo esté, exceptuando algunos que por su inaccesibilidad o sustrato rocoso imposibilitan este tipo de obras.
Por otro lado, estas “limpiezas de cauces” no sirven para combatir las inundaciones. En su lugar, lo agravan, por varias razones:
- En el mejor de los casos, lo único que se consigue es trasladar el problema a algún tramo situado aguas abajo.
- En la mayor parte de los casos, las “limpiezas de cauces” agravan el problema de las inundaciones, porque impiden la amortiguación de crecidas propia de los sistemas fluviales. En efecto, los canales casi rectilíneos en que se convierte a los ríos que han sufrido una “limpieza de cauce” aumentan la velocidad a la que circula el agua, aumentando también su potencial erosivo. Un sistema fluvial sano está compuesto por el cauce, la ribera y la vega o llanura de inundación, que son capaces de albergar secuencialmente cualquier crecida fluvial, disminuyendo la velocidad del agua, favoreciendo que el agua se infiltre y recargue los acuíferos, y dando lugar a procesos y comunidades de organismos de interés económico y ecológico.
- Cuando, como es el caso en toda España, las “limpiezas de cauces” se generalizan a toda una cuenca hidrográfica, el problema se agrava aún más. Así, sistemas fluviales diversos, con variada capacidad de respuesta a un episodio de fuertes lluvias, responden de una manera desincronizada, cada uno por su lado, en cuanto al volumen de agua que corre por sus cauces. Esto es bueno, porque las crecidas de las distintas subcuencas no coinciden en el tiempo. Sin embargo, si todos los ríos están canalizados, el agua corre a velocidad similar por todos los cauces y termina agolpándose más fácilmente.
Afortunadamente, ya nadie discute la naturalidad de episodios de lluvias como el que acabamos de sufrir en Ciudad Real. Episodios de inundaciones como el actual no son eventos meteorológicos extraordinarios, sino características típicas, pero poco frecuentes, de nuestro clima mediterráneo. Las crecidas de los ríos que tienen lugar como consecuencia de los mismos desempeñan importantes funciones, como la fertilización de los suelos de las vegas y llanuras de inundación fluvial, que son beneficiosas para la agricultura, la ganadería y los ecosistemas ribereños. Por ello, resulta paradójico que una asociación de agricultores mencione las pérdidas por inundaciones.
La planificación agraria de los terrenos de vega y llanura de inundación debe contemplar explícitamente la posibilidad de inundaciones, con sus pros y sus contras, y esta posibilidad debe estar correctamente reflejada en el seguro agrario. En algunos casos, deberá evitarse el cultivo de los terrenos más frecuentemente inundables o donde los daños superan a los beneficios.
A escala de las cuencas hidrográficas, debe recuperarse el espacio de libertad fluvial propio de cada sistema fluvial, eliminando progresiva y selectivamente los tramos canalizados.
La verdadera limpieza de cauces a la que debemos enfrentarnos consiste en reducir los vertidos de aguas residuales más o menos depuradas, los vertidos incontrolados, los aportes difusos procedentes de la fertilización excesiva de los campos de labor y de la aplicación desordenada de pesticidas. En reclamar esta limpieza de cauces coincido con los políticos y asociaciones agrarias denunciantes.
Felices fiestas y un cordial saludo,
M. Florín Beltrán
Profesor Titular de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos
Universidad de Castilla-La Mancha”





