CUADERNOS DE VIAJE (TRIP REPORTS)
Cuadernos de Viaje (Trip Reports)

21-03-09: Visita guiada al P.N. Tablas de Daimiel

molino-de-molemocho-natura-indomita.JPG Llegando al Molino de Molemocho

Partimos desde Almagro hacia la zona norte del Campo de Calatrava con la idea de visitar en ruta el paraje del río Guadiana en las inmediaciones del Castillo de Calatrava la Vieja. Nuestro objetivo durante este tramo de la ruta era doble: por un lado mostrar a nuestros amigos el paisaje manchego, con sus secanos, viñedos y olivares, y por el otro ilustrar del mejor modo posible la problemática actual del agua en La Mancha, de forma que todos pudieran conocer y comprender de primera mano el porqué del estado de absoluta desolación en el que ha caído nuestro viejo y hermoso Parque Nacional de las Tablas de Daimiel.
Pronto la riqueza natural de esta zona de La Mancha comenzó a mostrarse: Perdices, Tórtolas Turcas, Trigueros, Cogujadas, Estorninos Negros, Urracas y Rabilargos nos sobrevolaron por el camino, mientras decenas de ubicuos Conejos se paseaban por delante de los vehículos para deleite de nuestros amigos. Tras una breve introducción a la dinámica del agua en la cuenca del Guadiana, junto a las ruinas de la que fuera la ciudad-fortaleza de Calatrava (Qal’at Rabah, o Castillo de las Ganacias), proseguimos nuestra ruta adentrándonos por campos de viñedos y olivares donde rápidamente comenzamos a descubrir las siluetas de varios simpáticos Mochuelos (Athene noctua) que, todavía a aquellas horas, sobre las 10 de la mañana, se dejaban ver con sus rechonchas figuras haciendo las delicias de todo el grupo.

tablas-mochuelo-4-natura-indomita.JPG El rey del camuflaje

No tardamos mucho en comentarles que estábamos atravesando una zona esteparia donde con algo de fortuna podríamos avistar Gangas, Sisones, Alcaravanes o las fabulosas y grandiosas Avutardas, las aves voladoras más pesadas de la Tierra. No tuvimos suerte con nuestras grandes aves esteparias, pero en pocos minutos pudimos disfrutar con imágenes muy cercanas de un gran bando de bellas Gangas Ibéricas (Pterocles alchata) y con la figura casi invisible, camuflada entre viejas cepas vinosas, de un críptico y hermoso Alcaraván (Burhinus oedicnemus), ave limícola asociada a pastizales que siempre suele aparecer cerca de las zonas húmedas, un ave más propia de ambientes africanos y que es una auténtica superviviente en nuestra piel de toro.

ganga-en-reposo-natura-indomita.JPG Descansa la Ganga

El broche de este periplo por los campos calatraveños fue un gran bando de Sisones (Tetrax tetrax) que sobrevoló nuestras cabezas camino de quién sabe donde. Poco a poco fuimos dejando atrás los típicos paisajes manchegos hasta encontrarnos a las mismas puertas del parque nacional, lugar donde pudimos observar diversos bandos de Cigüeñas Blancas en sus nidos y alimentándose de langostas y otros ortópteros en los cercanos pastizales. De pronto un precioso macho de Aguilucho Lagunero (Circus aeroginosus) surgió delante de nosotros ofreciéndonos un auténtico recital de piruetas alares que nos tuvieron hipnotizados durante un par de minutos, tiempo que dedicó esta bella rapaz a prospectar el campo en busca de alguna pequeña presa hasta que, llegado un momento, se cansó esfumándose del mismo modo que apareció, entre los cercanos carrizales del parque.

aguilucho-lagunero-occid-natura-indomita.JPG El acróbata del aire

Una vez en la entrada de las Tablas, como viene siendo habitual repletas de visitantes, comenzamos la visita senderista del mismo dirigiéndonos hacia la Laguna de Aclimatación, un buen lugar para comenzar a conocer la bella avifauna que una vez llegó a poblar el parque y que hoy no sería otra cosa que una rareza en el mismo. Tras instalar nuestros telescopios dentro del observatorio de la laguna comprobamos la imposiblidad de tener la tranquilidad y el tiempo necesario para poder observar con detenimiento las diversas especies que allí se pueden contemplar, pues la zona se había convertido en un continuo ir y venir de visitantes que no nos dejaban ver casi nada. Así que decidimos dejar el observatorio y dirigirnos hacia las famosas pasarelas de madera que recorren la zona pública de las Tablas, la única parte encharcada del mismo y donde teníamos la esperanza de poder observar alguna interesante especie alada. Y como casi siempre, a pesar de todo, el parque no nos defraudó, pues a los pocos minutos nos obsequió con la imagen de una de las aves más raras de las que allí residen, el Escribano Palustre (Emberiza schoeniclus), Ave del Año 2009 para la SEO (Sociedad Española de Ornitología www.seo.org ), que se está conviertiendo hoy en día en una auténtica rareza dada la velocidad con que está desapareciendo de lo que queda de nuestras zonas húmedas. Toda una verdadera sorpresa la de este bello macho de Escribano que pudimos ver cerca de algunas Fochas, Cigüeñuelas y Ánsares Comunes. Sin embargo para nosotros lo mejor fue escuchar el canto del Carricero Común, señal inequívoca del desembarco de la primavera en las costas de La Mancha.

tablas-daimiel-ansares-3-natura-indomita.JPG Ánsares junto a las pasarelas

Un bonito paseo por el interior de las Tablas, donde pudimos observar otras especies orníticas como Ánades Reales o alguna Garza Real en su nido, nos condujo hasta el observatorio de la Isla del Pan, desde donde tuvimos, a la vez, una bella panorámica del parque y una nítida perspectiva de su declive. Tras atravesar el bello bosquete de tarays que rodea la isla, comenzamos nuestro regreso hacia el Centro de Visitantes no sin antes descubrir las figuras de varios Galápagos Europeos (Emys orbicularis) y de una solitaria Ranita de San Antonio (Hyla arborea). La gran sorpresa fue descubrir en el cielo la silueta, muy bien definida, de un maravilloso ejemplar de Águila Pescadora (Pandion haliaetus), ave migradora africana muy rara por La Mancha y que tan sólo ha sido citada tres veces antes en las Tablas de Daimiel.
Ya cerca del mediodía decidimos poner un broche de oro a nuestra ruta partiendo hacia una de las lagunas cercanas al parque donde, según les comentamos a nuestros amigos, encontraríamos todos los actores que no habíamos podido encontrar en el parque nacional. Y así llegamos a uno de los parajes más sorprendentes y paradójicos de La Mancha, en medio de un espacio tremendamente humanizado donde pudimos observar todas las aves que son imposibles de hallar en las Tablas, entre ellas hermosos Patos Colorados, Patos Cuchara, Frisos, Avocetas, Zampullines Chicos, Zampullines Cuellinegros, Tarros Blancos, Gaviotas Reidoras y Sombrías, y varios ejemplares de la bellísima y escasa Malvasía Cabeciblanca, ave amezanada de extinción en todo el mundo y que nidifica en números importantes en esta y otras lagunas manchegas.

avoceta-natura-indomita.JPG La bella Avoceta

Un pequeño picnic de despedida, donde todos pudimos comentar y recordar todo lo visto y oído por la mañana, fue el punto final a una preciosa mañana de marzo que nos hizó añorar el mundo que una vez fue el maravilloso Parque Nacional de las Tablas de Daimiel.

Autor: Vicente Malagón Sanroma. Mar-09.

4-10-08: Visita guiada al P.N. Cabañeros, la Chorrera de Horcajo y las Hoces del Guadiana

La visita comenzó muy temprano. A las 7:30 horas debíamos estar en el centro de visitantes de Casa Palillos, en el P.N. Cabañeros. Nada más llegar los guardas del parque nos estaban esperando para iniciar la visita en vehículo 4×4 por el interior del mismo. Nuestro guía del parque, Aureliano, siempre atento a nuestros deseos, nos condujo por la Raña de Santiago en busca de las grandes manadas de Ciervos. El objetivo era observar el espectáculo de la berrea lo más cerca posible. Tras una breve parada para contemplar el amanecer pronto pudimos comenzar a disfrutar del espectáculo. Los machos se movían inquietos entre los harenes de hembras. De repente dos de ellos se enzarzaron en una violenta lucha que nos dejó estupefactos y pegados a los cristales del vehículo. Unos breves instantes que convirtieron realidad todas las ilusiones con las que habíamos llegado a Cabañeros. Una parada después y, ya fuera del vehículo, nos deleitamos con las carreras de las manadas en busca del refugio de los montes, con el planeo de varios ejemplares de Buitres Negros y Leonados, y con una veloz piara de jabalíes con sus pequeños jabatos. La mañana había colmado nuestros mejores deseos y tras hablar con Aureliano nos dirigimos hacia otro de los puntos fuertes de Cabañeros: el Puntal del Rostro. Este emplazamiento es conocido sobre todo por la pareja de Águilas Imperiales que habita en la Cuerda de Miraflores, la cual ha podido ser observada por los internautas durante todo el año a través de la página de la sociedad conservacionista SEO/Birdlife ( www.seo.org/preview_multimedia_index_videos.cfm?idCategoria=285 ). Desafortunadamente llegamos justo cuando uno de los adultos de Imperial acababa de dejar su oteadero, lo que nos impidió disfrutar de la belleza de esta rapaz tan emblemática y amenazada. No resignados a nuestra suerte montamos los telescopios y nos dedicamos a otear durante unos minutos el Puntal. Ni rastro de la Imperial, pero pudimos disfrutar con las siluetas de varias parejas de Buitres Leonados que no dejaban de observarnos con sus siniestras miradas. De nuevo en el vehículo comenzamos nuestro regreso atravesando nuevas zonas del parque, con parada junto al muladar de la raña donde pudimos observar cerca de 300 Buitres Leonados y una docena de Negros. Girando los telescopios descubrimos además varios Cernícalos y algunos Cuervos, Rabilargos y Alcaudones Reales. Ya cerca de Casa Palillos nuestro guía Aureliano nos sobresaltó con el grito de ¡Zorro! ¡Zorro! ¡Zorro! Nos volvimos hacia la derecha y pudimos observar la silueta de un pequeño mamífero que abandonaba la raña y se internaba en los sotos. Observar un Zorro es algo que no resulta sorprendente en Cabañeros (ni en cualquier espacio natural de La Mancha), por lo que extrañados nos giramos hacia Aureliano hasta que él se explicó. “Si habéis tenido la suerte de observar el animal habréis visto que no tiene cola, y eso en un Zorro es algo muy raro. Ya es la segunda vez en pocos días que lo veo, y estoy dándole vueltas a lo de la cola y no sé… estoy pensando en un Lince”. Nos quedamos de piedra, la verdad es que fueron unos breves instantes, y ninguno de nosotros podría afirmar qué es lo que vió. Ciertamente nadie observó la cola del Zorro, y este rasgo distintivo es muy notorio en la especie. La posibilidad de que el parque albergue alguna pequeña población de Lince Ibérico es algo que se viene barajando desde hace bastante tiempo, y creo que todos estamos a la expectativa de lo que algún día pueda pasar.
Tras este sobresalto regresamos a Casa Palillos ya cerca de las 11 de la mañana. En el camino dejamos Trigueros, Cogujadas, Tarabillas, Gorriones Morunos y más Rabilargos. En el Centro de Visitantes nos aguardaba otra sorpresa, pues encontramos a nuestros amigos de SEO Ciudad Real ( www.seo-ciudadreal.blogspot.com ) que estaban celebrando el Día de las Aves con varias acciones informativas.
Una breve visita a la exposición del Centro de Visitantes y de nuevo en la ruta, esta vez hacia la cercana pedanía de Santa Quiteria, donde, aparte de visitar el pueblo, pudimos comprar algunos de esos buenos quesos que han hecho famosa La Mancha. Un agradable refrigerio en la zona recreativa de Santa Quiteria, junto al Arroyo de los Pescados, fue el punto final para la primera parte de nuestra excursión.
Justo a mediodía iniciamos la siguiente parte de nuestra ruta, la cual no pudo tener mejor punto de partida que el fabuloso y venerable árbol del Mesto, un espectacular híbrido de encina y alcornoque cuyo porte recrea la grandeza de nuestras más bellas catedrales.

en-el-mesto-natura-indomita.JPG Paseando junto al Mesto

Desde allí nos dirigimos hacia Horcajo de los Montes donde iniciamos la ruta de la Chorrera. Este pequeño sendero, que corre paralelo al Arroyo de la Chorrera que cruza por Horcajo, es uno de los espacios más bellos de Cabañeros. A pesar de que el arroyo traía poca agua (las lluvias otoñales aún no se han dejado ver por Cabañeros), la belleza de esta ruta nunca defrauda, y pronto nos vimos disfrutando con los vuelos y las siluetas de hermosos colores de Mitos, Petirrojos, Herrerillos, Carboneros, Currucas y Rabilargos.

el-pequeno-mito-natura-indomita.JPG El pequeño y rosado Mito

De pronto un grisáceo Gavilán surgió de entre unas matas de Escaramujo dejándose ver durante unos instantes hasta posarse en las lomas del Cerro del Chorro. No volvimos a verlo hasta llegar a los pies de la cascada, donde nos estuvo deleitando durante varios minutos elevándose en círculos y lanzándose en espectaculares picados tras un grupo de Aviones Roqueros. Bajo el Chorro nos tomamos unos minutos para reposar y disfrutar del hermoso entorno que rodea la cascada, un lugar donde reina la humedad y se pueden observar especies florales tan singulares como Acebos, Helechos Reales, Arrayanes Moriscos y Arces de Montpellier. Un ligero tentempié y de nuevo en marcha hacia nuestro vehículo, no sin antes haber anotado la presencia de un bello ejemplar azulado de Roquero Solitario que estuvo casi todo el rato contemplándonos desde los alto del Chorro.
Tras la comida campera (inolvidable), regresamos en nuestro 4×4 hasta Horcajo, donde tuvimos unos minutos para comprar productos tradicionales de los Montes y adquirir miel de la afamada casa de Don Jaime Gutierrez Lima, apicultor de Horcajo, que tuvo la inmensa amabilidad de dejarnos entrar en su casa y mostrarnos cómo hace la miel, sus panales, borrajas, membrillos, plantas exóticas… , todo un mundo interior que este anciano afable y hospitalario nos dejó descubrir y aprender a valorar.
De regreso a la carretera nos dirigimos hasta Fontanarejo, donde comenzamos una ruta todoterreno por pistas y caminos hasta descender al cauce del Guadiana muy cerca del paraje de las fabulosas Hoces. Atravesamos el cauce pedregoso del Valdehornos y tras una revuelta del camino, junto a un árbol seco y pelado por los años, nos detuvimos sin saber porqué hasta que una expresión de asombro salió de nuestros labios… Al principio el pecho blanco de la rapaz nos dejó aturdidos, pero pronto el inconfundible antifaz en su cara no nos dejó ninguna sombra de duda: un ejemplar de Águila Pescadora (Pandion haliaetus) nos observaba desde una de las ramas del árbol a escasos metros de nuestro coche. Por unos instantes nos volvimos locos enfocando con nuestros prismáticos a esta rapaz tan bella como escasa, totalmente excitados y nerviosos por tan inesperado encuentro, pero nuestro asombro fue aún mayor cuando la Pescadora se alejó volando mientras arrastraba un pez con su garra izquierda.

se-va-la-pescadora-natura-indomita.JPG Se va la Pescadora

Con tan buen augurio desembocamos en el Guadiana, y al poco iniciamos la última de nuestras rutas, un agradable y relajante paseo por las orillas del río entre los viejos Molinos y el espectacular paraje de las Puertas de las Hoces en la Tabla de la Murciana, uno de los espacios más bellos y desconocidos de la provincia de Ciudad Real. De regreso a los Molinos esperamos la caída del Sol con un caliente té en nuestras manos, mientras a nuestro alrededor Garzas Reales, Lavanderas Blancas y Cascadeñas, Andarríos y Martines Pescadores nos deleitaban con sus últimos vuelos y lastimeros cantos que anunciaban la llegada de la noche.

la-noche-cae-en-los-molinos-del-guadiana-natura-indomita.JPG Cae la noche en el Guadiana

Autor: Vicente Malagón Sanroma. Oct-08.